Vida útil

Davi Kabaro y Marina Valls

del 3 de septiembre al 10 de octubre

Vida útil nombra el tiempo propio de los procesos: aquello que permanece y lo que se transforma. En esta exposición conviven dos prácticas artísticas que parten de lugares dispares pero comparten una misma pregunta: cómo pensar el mundo desde la materia, abierta aquí en la cerámica y el textil.

La propuesta apareció antes incluso de que las artistas se conocieran, como una intuición curatorial que buscaba juntar dos universos creativos que no se necesitan, pero que al situarse juntos revelan un punto de encuentro mínimo. La práctica de Valls habla de lo íntimo y lo doméstico, la de Kabaro, de lo político y lo insular. Cerámica y textil se entienden como saberes populares que preservan gestos heredados, técnicas que hablan del pueblo porque nacen de él. Desde esa raíz compartida surge también la decisión de reunirlas.

En las piezas de Davi Kabaro, el textil funciona como una presencia en la distancia: una forma de llevar el cuerpo y la conciencia allí donde, por cuestiones geográficas, no pueden estar. En el trabajo de Marina Valls, la cocina aparece como proceso y origen: tiempo, calor, paciencia y la capacidad de transformar lo cotidiano en forma.

Las obras reunidas en Vida útil no buscan justificarse mutuamente, sino coexistir. Bordar, modelar, cocer o reparar se entienden como maneras de situarse en el mundo. En esta convivencia mínima aparecen dos procesos con vida útil propia, dos formas de confiar en las manos como herramienta de pensamiento. La exposición propone así un encuentro entre lenguajes distintos que, en este espacio, se rozan sin perder su carácter.

 

La exposición